Siento como la primera de miles de gotas lentamente acaricia
mi cuerpo y lloro tu ausencia.
¿Por que no estás aquí conmigo?
Otra noche al desvelo mi dolor cohibido renace.
Otra vez los pensamientos abrumando mi mente, sellando mis labios
en la tortura y el retorno del silencio clamando tu porvenir.
Pensando en un viejo banco veo las hojas caer de este
moribundo árbol, preguntándome.
¿Por más que aullé mil noches a la luna, algún día,
ella me escuchara?

